Poca gente sabe mentir.
Hay quienes saben, pero están cegados en la moralidad. Es que la mentira esta muy mal vista. Quizás demasiado.
Yo no solo se mentir, sino que la moralidad de importa muy poco en este aspecto. Para mi la mentira es como un condimento. No pude ser la base de la comida, pero sin ella, todo resultaría demasiado soso.
Simplemente resulta ser un condimento espiritual para las mentes que abarcan demasiadas ideas.. Una vía de escape, una fuga de los posibles desenlaces que alguna vez imaginamos para una situación.
Simplemente resulta ser un condimento espiritual para las mentes que abarcan demasiadas ideas.. Una vía de escape, una fuga de los posibles desenlaces que alguna vez imaginamos para una situación.
Por otro lado, todos tenemos una función en el mundo (aunque solo sea estorbar el paso), y la mía, es contar historias.
Hay muchas historias perdidas en el mundo, tantas como personas vagando por él.
Hay muchas personas vagando por el mundo, tantas como historias perdidas en él.
Y en el momento en el que una historia y su persona se cruzan con una persona y su historia (tan distintas), se escribe una nueva historia y una nueva persona.
En general, para las personas la vida se torna monótona, latosa...agotadora. Para mi, en cambio, es un hervidero de situaciones caóticas y enredadas, que muchas veces surgen a partir de las trampas, las mentiras, el tiempo libre, una mente brillante, una personalidad extravagante, noches de cigarrillos y generosas cantidades de alcohol.
Los hechos que relatare a continuación, están basados en la vida real, en personas reales. Personas que me comparten sus historias, sus miedos, sus virtudes y defectos. Personas de carne y hueso. Personas con pensamiento y alma. Y muchas veces estas historias, se ven desdibujadas con arte. Por la simple razón, de que me gustan las buenas historias.

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