28 abr 2010

1) El señor Matute.

Oh, que hermosa canción estoy escuchando! A Lonely September (Plain White T's). Y lo mas hermoso que tiene, es que es un regalo para mi. Si, despues de que mi querido Seirdieiro me la dedico, me apropie de las palabras, tan ciertas. "And I didn't mean to fall in love, but I did. And you didn't mean to love me back, but I know you did". Oh, yes. You know.
Oh, mi querido Seirdieiro... lo conocí cuando apenas tenia once años. Y de una manera tan particular. Me encontraba en la casa de mi tia, nadando en la pileta, cuando de alguna manera fui arrastrada a la parte honda. Para cualquier otro, eso no hubiera significado ningún problema... para cualquier otro que supiera nadar. Desesperada, comencé a patalear y gritar. Y después deje de gritar, porque me estaba ahogando. Por suerte, estaba cerca mi primo menor, que en ese momento tenia siete años. Velozmente se tiro a mi rescate, y yo salí a la superficie, sana y salva físicamente, pero claro, con una dignidad destruida.
Cuando levante la mirada, con los ojos llenos de cloro, tuve varias imágenes seguidas: 
1) El querido Ian, muerto de risa, tirado en el suelo, sin siquiera preguntarse por la integridad física o emocional de su prima-hermana.  
2) Matias, el mejor amigo de Ian, un muchachito que en ese entonces tendría quince años, por lo tanto bastante mayor que yo, e increíblemente hermoso. 
3) La madre de Matias y mi tía, ambas muertas de risa, pero intentando disimular, mirándome desde el living. 
Ante tantas miradas, decidí salir de la pileta, y correr hacia la toalla que había dejado sobre una reposera. Sin embargo, mi conmoción era tan grande, que al colocar los pies en el pasto, me tropecé y me caí... si, me caí a los pies del increíble semidiós que ya no se podía aguantar la risa, el fantástico Matias. 
Luego de ese desafortunado primer encuentro, tuve otro, dos años después, obra de los misteriosos giros del destino. En esta ocasión yo me encontraba bien vestida, seca y parada, por lo cual mi animo era completamente diferente. Y luego de vernos en un lugar completamente distinto, en una situación totalmente nueva, y con un par de años mas de conciencia (aunque no muchos, a decir verdad), nos conocimos realmente. 
El señor Matias Seirdieiro se convirtió, entonces, en la primer persona por la cual sentí ( y por supuesto, siento) una enorme atracción, llámese gusto, enamoramiento, locura... 
Y yo me convertí en su vida, en eso que llega de vez en cuando, nos seduce, nos cuida, nos mima, y se va. Siempre esperamos que no se vaya.. pero por una u otra razón, quizás por maldad o por obligación, nos deja. 
Oh, Matias es un ser precioso. 
Tiene ese punto agridulce que nos vuelve locas a las mujeres, o por lo menos, a las mujeres de mi estilo. Para todos es el clásico "Winner", que juega al tenis y lo tiene todo.. para mi, es simplemente Matute. Y con "simplemente Matute" no le estoy quitando su categoría de ganador, para mi lo es... pero de otra forma. 
Es esa clase de persona capaz de ser muy superficial y muy profunda a la vez (eso es algo que tenemos en común). Puede tomarte de la mano y enloquecerte. Puede hacerte sentir como la mas hermosa, la mejor. Pero también tiene esa difícil capacidad de ser malo. Y malo en serio. 
Oh, Matias, que locura, que locura... es extraño como podemos ser eso que le hace bien y le hace mal a una persona. Eso que nos mata y nos revive.., que extraño lo que nos une. 



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